Así como se habla de homofobia, lesbofobia, transfobia, heterofobia, etc. a la ideología feminista le podría calzar bien el de “biofóbica”. Es decir, el terror a que se encuentre una sugestiva base biológica para explicar la conducta sexual. Cuando esto ocurra se vendría abajo el castillo erigido alrededor del rol de género (construido socialmente) aborto (derecho de toda mujer) y violación sexual (expresión del poder y violencia masculinos). |
Así lo sostiene la antropóloga feminista Daphne Patai (1) , ella misma autora del libro “Heterophobia : Sexual Harassment and the Future of Feminism” al comentar el trabajo de Thornbill (biólogo) y Palmer (antropólogo) sobre la violación. Estos autores nos proponen entender la misma como un fenómeno biológico y natural, cuya causa más lejana podría encontrarse en una estrategia evolutiva. Aunque desde luego, no es en sí misma una aproximación satisfactoria.
La muy viva reacción contraria a esta tesis, de las ideólogas de la teoría “queer” , dice Patai, es explicable después de treinta años en los que sobre la base de trabajos no científicos habrían logrado popularizar la idea de que la violación no es “sexual”, sino más bien producto de la violencia y el poder.
En el campo de la prevención, Thornbill y Palmer, sugieren que las mujeres podrían cuidar su apariencia y evitar situaciones de riesgo, pero también recomiendan endurecer las penas a los violadores y poner atención a la educación de los jóvenes. En todo caso, una explicación simplista como la del “patriarcalismo”, resulta insuficiente para entender el complejo fenómeno de la violación. La teoría evolucionista hace rato que ha abierto el debate académico pero también el doctrinario y el político.
(1) Gender Issues, Spring 2001, 19, 2, 21
|
|