| DOCTRINA Y PSICOLOGIA DEL AMOR
Los autores que se ocupan del amor atribuyen a Platón, como figura en los diálogos El Banquete y Fedro, ser quien primero desarrolló el tema. Sin embargo son pocos los teóricos modernos del amor, entre los mas importantes los francesesRougemontm , Sthendal, Bataille y Marcuse; en la lengua castellanaOrtega y Gasset,Paz ( Luna Escudero-Alie, 2003 ) Chiappo, Gianini ; y en la perspectiva cristiana encontramos la doctina asentada en el Evangelio, la Tradición de la Iglesia, la contribución devarios fiolósofos cristianos, documentos de la jerarquía y recientementela valiosísima Carta Encíclica de Benedicto XVI, “ Deus Caritas Est”, “Sobre el amor cristiano”.
El marco teórico del erotismo no ofrece abundantes referencias, como lo atestigua Velasco-Hernández, 2000, en un artículo sobre la identidad, el amor y el erotismo en la obra de la escritora mejicana Laura Esquivel. En el que escoje basarseen los planteamientos de Fromm, contenidos en su libro “El arte de amar” y los deOctavio Paz, provenientes también desu conocida obra,“La llama doble : amor y erotismo”.
Gianini, ofrece una visión filosófica de la visión delamor enla Antigüedad comparándola con la de nuestros días. En Eros y Destino, 1999, nos dice : “Pero, sería muy plano reducir su preocupación [ la de la Antigüedad ] sólo a razones de supervivencia; muy limitada nuestra perspectiva si no tomamos en cuenta esta otra razón: que para el mundo antiguo y más aun para el medievo, la vida sexual era la manifestación evidente de una providencia actuando en el mundo. Un hecho natural, si se quiere, pero cuyo sentido trasciende la naturaleza y la vida; al menos la vida de los individuos.
Esta certeza de ser trascendido justamente por el acto más íntimo y personal que realiza cada individuo, me parece uno de los rasgos espirituales que distinguen del modo mas tajante la experiencia del hombre medieval de la del hombre moderno. Al hombre del mito, del hombre de la razón instrumental.
Quiero referirme a esta diferencia.
Durante un larguísimo período, digamos, entre la aurora espiritual de Grecia y el crepúsculo de la cultura medieval en elsiglo XIV, sabemos que la palabra ‘amor’ no expresaba como hoy un hecho reducido al plano meramente psicológico, privativo de la subjetividad humana. Con el término más bien se hacía referencia a un principio universal, a un Poder cósmico en virtud del cual las cosas dispersas, contraídas a su pobre y opaca entidad, vuelven a religarse al manantial cualitativo que da unidad y sentido a tal dispersión. Y la filosofía rápidamente tradujo esta experiencia, accesible a todo el mundo, a su propio lenguaje” (ps. 104-105).
Continúa, “No habría que admirarse, entonces, de la tremenda sensibilización que existe y ha existido siempre con referencia al amor que se hace. Y que más que obedecer a unos tercos prejuicios externos o interiorizados (que por cierto, existen) obedece a la intuición que todos tenemos de que en el acto sexual, en la vida sexual, está en juego un valor esencial de la subjetividad y de ese ser ‘inobjetable’ [que no puede ser entendido como pura objetividad] que somos. En resumen: que está en juego algo esencial a la dignidad humana allí donde es más sensible. Y no habría que admirarse que tal intuición se traduzca, según épocas y culturas, en actitudes, en modos, en modas, en reglas e instituciones por los que una sociedad da curso, ordena y ritualiza las expresiones sexuales y, al mismo tiempo, les pone trabas y las reprime” (ps. 111-112).
Para Platónel Eros es un factor fundamental en la búsqueda del conocimiento. El anhelo por la persona amada se dinamiza a través del camino de la sabiduría, el goce de la razón y el hallazgo de la vida mejor. Todo comenzaría en el contacto con la belleza y el bienestar de las Formas, empezando con la mirada puesta en la belleza del cuerpo que ascendería luego a la propia del espíritu y del intelecto, para terminar cuando la fuerza del Eros pasa del plano de la intimidad física ala contemplación de la belleza de uno mismo en el camino del verdadero conocimiento de las Formas. Existiría una clase de dualidad. La belleza sensual lleva a separarse del mundo, es decir una separación del intelecto de los aspectos inferiores del Eros : la afectividad y la experiencia sensorial.
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