 Carufel y Trudel, del Departamento de Psicología de la Universidad de Quebec en Montreal han ideado un ingenioso tratamiento para la eyaculación prematura, que llaman Terapia Funcional Sexológica .
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Como es sabido, a partir de los primeros años de la década de los 90 el tratamiento de la eyaculación prematura mejoró al utilizarse variados psicofármacos (antidepresivos, neurolépticos y ansiolíticos) con efectos benéficos para retardar la eyaculación.
Sin embargo, se menciona una serie de efectos indeseables en esta terapia tradicional.
Entre otros, que los pacientes perciben que las técnicas del “squeeze” y la del “parar y comenzar” son algo mecánicas, interrumpen de algún modo la actividad sexual y no favorecen el desarrollo del erotismo en el varón y la pareja.
Más todavía, descuidan la dimensión psicológica de la relación, la comunicación emocional y el mismo placer sexual además de que la medicación puede dar lugar a efectos colaterales indeseables como disfunción eréctil, eyaculación retrógrada, náuseas, mareos y diarrea
El tratamiento de Carufel y Trudel está basado en un enfoque “sexocorporal”. En lo básico consiste en la modulación de la excitación sexual mediante procedimientos simples: mover el cuerpo durante el coito en forma diferente en relación con el tiempo, el espacio y la energía de los movimientos. Se trata de usar los músculos de forma especial, para variar la velocidad de la relación sexual antes y durante la misma; respirar a partir del diafragma y escoger posiciones que requieran una menor tensión muscular.
BASES DEL TRATAMIENTO
El tratamiento tiene como base las siguientes premisas:
1. Siendo la eyaculación un reflejo, no puede ser controlado voluntariamente: ni la emisión ni la expulsión del semen
2. El reflejo eyaculatorio ocurre cuando la excitación sexual alcanza un determinado umbral de intensidad
3. Este reflejo no se presenta si la excitación se mantiene debajo del nivel de excitación que lo precipita
4. El desarrollo de la excitación sexual sí puede ser controlado voluntariamente.
LAS CUATRO ZONAS
Para operacionalizar el tratamiento los autores describen el proceso de excitación sexual como una curva constituida por cuatro zonas:
1. Zona de aparición, mantenimiento o disminución de la erección;
2. Zona de modulación de la excitación;
3. Zona de inminencia eyaculatoria; y
4. Zona de eyaculación, con dos partes, emisión y expulsión del semen.
La Zona 4 - de eyaculación - tiene dos momentos: la fase de emisión, que se corresponde con la sensación de inevitabilidad eyaculatoria o punto de no retorno, y la fase de expulsión, la salida del líquido eyaculatorio
Estas son las dos fases reflejas que una vez iniciadas no pueden ser controladas. En consecuencia, como no hay forma de prevenirlas, el paciente procurará encontrar placer en ese momento y no se sentirá fastidiado o frustrado.
La Zona 3, de inminencia eyaculatoria, precede a la eyaculación y llegado a ese estado, una muy ligera elevación de la excitación causada por un pequeño incremento de la estimulación, resultará suficiente para que ocurra la eyaculación.
Esta es pues una zona de peligro para la pareja que quisiera prolongar la relación, porque en este punto no hace falta gran cosa para que se dispare el reflejo.
Felizmente, la persona puede percibir las sensaciones físicas específicas que le avisan que ha alcanzado la zona de inminencia eyaculatoria y tendrá la oportunidad para ajustar el proceso. Dada la dificultad que se puede tener para manejarse en este nivel de excitación, más aun si no se domina la técnica, es recomendable mantenerse alejado de esta zona.
En la Zona 1, de erección, esta aparece, se mantiene o disminuye y se corresponde con el comienzo de la vasocongestión peneana que aumenta o disminuye en el tiempo.
La Zona 2, de modulación de la excitación sexual, es el mejor momento para ejercer el control ya que se encuentra alejada de la Zona 4, de eyaculación. También es un excelente momento para el placer erótico porque la erección ya está bien establecida y la eyaculación está lejos, dando lugar para la experimentación y la variedad, el placer y el deseo, la excitación y el descubrimiento.
Con el tratamiento sexológico funcional, la pareja puede aprender las señales corporales que le indican los varios niveles de excitación sexual masculina y tiene la posibilidad de regularlas.
Las señales de la excitación sexual permiten saber que esta va en progreso y consisten en la intensificación de la tensión muscular, aceleración y retención de la respiración, aceleración del empuje pélvico, mayor focalización de la estimulación sexual e incremento en las sensaciones sexuales y el placer.
Mientras más fuertes sean estas manifestaciones más cerca estará la eyaculación.
Durante el tratamiento, una vez que las parejas toman conocimiento de las varias zonas de la curva de excitación descrita, aprenderán también procesos cognitivos y ciertas habilidades; recibirán información y conocerán estrategias y las actitudes necesarias para su control.
En artículo posterior, segunda parte, daremos más detalles de esta novedosa técnica para controlar la eyaculación rápida.
(*)Carufel de, F. and Trudel, G. Effects of a New Functional-Sexological Treatment for Premature Ejaculation, J Sex Marital Ther, 32, 2, March, 2006 |
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