 Estamos por creer que algunos críticos literarios podrían estar contribuyendo al panorama equivocado del escritor sobre la sexualidad, el erotismo y el amor. Varios de los analistas de su obra, no atinan a contrastar pensamiento y testimonio de Vargas Llosa (MVLL) con la moderna teoría sexual y las comprobaciones empíricas. Por el contrario se pliegan a sus ideas y afirmaciones, fomentando de ese modo el despiste del literato.
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PROSTITUCIÓN COMO BROMA
Así es como Cánovas, al comentar la obra de ficcion de MVLl, en “Sexualidad y cultura en la novela hispanoamericana. La alegoría del prostíbulo”, 2003, resulta un ejemplo de ligereza en su referencia a la sexualidad en la ficción del escritor peruano. En el apartado que dedica a la novela “Pantaleón y las visitadoras”, olvida el drama de las mujeres humilladas en la narración y dice: “Al releer en la actualidad ese pintoresco muestrario de bromas sexuales que conforma ‘Pantaleón y las Visitadoras’ “(p.41).
Juste, otro de los analistas de su obra, constituye un modelo al respecto, cuando en “Cuadernos Canela”, XV, 2003, asume el dicho de Establier de que en MVLl lo sexual es “… elemento central en la vida del hombre, rigiendo su conducta y destino”.
El mismo error de Oviedo, de acuerdo al mismo Juste (p.52), quien lo tilda de “especialista eminente” en el tema, En el repaso que hace aquel de la sexualidad en la obra de ficción del escritor, desde “Los jefes” hasta “Lituma en los Andes”, pasando por supuesto por “La casa verde” y “La guerra del fin del mundo”, no aparece el supuesto sentido profundo del sexo del novelista. En cambio sí cabe advertir, un entendimiento corriente y somero de esta experiencia básica en la vida del ser humano.
Juste también alaba el manejo de la prostitución como humor: “En Pantaleón y las visitadoras, la sexualidad recibe un tratamiento humorístico, pero ello no deja de revelarnos el papel central que le concede su autor, con la prostitución como una de sus vertientes más significativas por cuanto es la prueba de la doble moral que, en la materia, está instalada en nuestras sociedades”.
Es cierto, el papel central del sexo en la obra será la prostitución pero no dejemos de lado el significado de la misma para el novelista, aunque el crítico reduce la contribución social de la novela a algo muy repetido, la doble moral y luego sólo humorismo.
MVLl más bien cuando trata sobre la sexualidad, el erotismo y el amor, suele aherrojarse el mismo en unos límites de los que pareciera no poder escapar: la reflexión más epidérmica sobre la sexualidad.
LUGARES COMUNES
Otras opiniones, de Juste, en la revista citada, al examinar la materia en algunas novelas de MVLl, resultan útiles, como una especie de comprobación con lo que hemos dicho hasta aquí.
Dice: “En su primera novela, La ciudad y los perros, la sexualidad, ‘impulso liberador de conflictos subterráneos ‘(Oviedo, p.129), de los cadetes, de sus padres y de sus profesores es un elemento básico de su personalidad. Entre los muchachos, la actitud ante el sexo es sobre todo una forma de definirse frente al grupo, de demostrar la virilidad y mostrarse dignos de pertenecer a él, algo que será también una constante en las demás obras del autor (y como negativo de esa hombría aparece ya la homosexualidad, otro tema que se repite en el universo de Vargas Llosa). Las hazañas sexuales, que incluyen la zoofilia, sirven para prestigiarse, para hacerse respetar, y para construir la autoestima, para respetarse uno mismo”.
Efectivamente en esta primera novela hay alusión a la simbología de la libido. Pero no dejemos pasar que solo se retrata el mundo común y corriente de la sexualidad adolescente y son notorias al mismo tiempo, ciertas limitaciones en el discurso.
La verdad es que el texto de La Ciudad y loos Perros está arrinconado en la banalidad y el primitivismo de lo sexual, como si los seres humanos estuviéramos sujetos a un destino de significados elementales.
Sigue Juste explicando que, “En Los cachorros, la emasculación de Cuellar, es decir su minusvalía sexual, lo convierte en un ser digno de lástima que es impulsado a convertirse en un paria”. ¿Pero, acaso no son estas las reacciones más previsibles del hombre que enfrenta el drama de perder su integridad?.
Es decir, la salida que MVLL le da al personaje , no parece otra cosa que un atajo para explicar la vida simplificándola a la lástima y el destierro, y al final no aporta matices de la tragedia personal.
Una y otra vez los críticos, de la novelística vargasllosiana, no favorecen la reflexión del escritor, por sus comentarios tan triviales como los de González Acosta, “ Aventuras, venturas y desventuras de un escritor presidenciable”, 2001, que de paso, al recordar la actuación de MVLl en su campaña presidencial de los años 90, escribe : “... en Los cachorros y La ciudad y los perros, el autor descubrió de un golpe la violencia latente [ descubrimiento grandioso ] de esa adolescencia agitada de los ‘chicos bien’ limeños” ( p. 126).
PRÓXIMAS REVELACIONES
La realidad es que, recién en las novelas consideradas explícitamente eróticas, el “Elogio de la madrastra” y “Los cuadernos de don Rigoberto”, y después en “Travesuras de la niña mala” es que MVLl aborda de lleno, esta compleja materia. También lo hará después en “El Paraíso en la otra esquina”.
Al examinar todas ellas es donde aparece claramente la insuficiente información del escritor y sus limitaciones respecto a conceptos centrales del sexo , de allí que opte por presentarlo en su forma más primitiva, mero reflejo neurohormonal. |
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