FRECUENCIA Y SIGNIFICADO
Muchas personas tienen fantasías sexuales, al menos ocasionalmente, y por lo general se aceptan como parte de la sexualidad normal. Los autores se interesaron en investigar las fantasías de poder, dominación y sumisión. La relación entre este tipo de imaginaciones y actos sexuales agresivos no se ha establecido con seguridad, pero un vínculo causal podría ser importante en prevenir la violación y el abuso sexual.
Aunque resulte obvio que el deseo y el placer sexuales son de la mayor importancia en la conducta sexual, evidentemente hay otras motivaciones para los mismos. Además, ni el placer ni el deseo son imprescindibles para tener relaciones sexuales, porque otros intereses, conscientes y subconscientes, deseos y aspiraciones pueden llevar a la gente a la búsqueda de un desahogo de tipo erótico.
Pese a todo lo que se diga, el deseo por experimentar sensaciones físicas placenteras es claramente una motivación para la actividad sexual. Esto es comprueba cuando uno se detiene a pensar en el papel de las fantasías sexuales que son eventos mentales privados y cuyo único objetivo sería experimentar sentimientos agradables de deseo y excitación sexuales. Sorprende entonces que la investigación sobre las fantasías sexuales no se haya interesado en constatar la relación entre la imaginación y el deseo y placer.
LA MUJER
Cuando se trata de las mujeres este tipo de vivencias psicológicas ha sido siempre difícil de manifestarse abiertamente. Se ha dicho que hay razones por las que el deseo y el placer son asuntos problemáticos para las mujeres. La expresión directa del deseo se cree una verdadera invitación al peligro. Nos referimos a los riesgos de violación, embarazo y acoso sexual, debidos a una mala interpretación por parte de los hombres.
Por otro lado la mujer ha sido considerada siempre la “guardiana” del sexo y responsable de su control. De allí que, si la mujer expresara abiertamente su deseo, estaría abdicando de su responsabilidad en prevenir relaciones sexuales irresponsables y violando su tradicional rol social.
Se considera que placer y seguridad son fuerzas opuestas en la psicología de la mujer, que la ponen en la disyuntiva de elegir una u otra. La mujer no pondrá en riesgo la seguridad de cuidar no embarazarse porque así asegura el destino de los hijos que pueda concebir. Entonces la fantasía sexual podría, teóricamente, ser el ámbito privado y seguro en que ella podría experimentar el deseo y placer sin peligro. La investigación aclararía cual es la real situación de este fenómeno.
FANTASIAS Y REALIDAD
Una preocupación fundamental de los clínicos es, como decimos líneas arriba, conocer si las fantasías guardan relación con las actitudes y la conducta en la vida real. La investigación ha demostrado en el pasado que esas conexiones sí existen.
El hombre que imagina escenas de agresión sexual tiene más probabilidad de llevar a la práctica esas vivencias. Lo mismo es posible que mientras más fantasías se tengan la persona vivirá más variedad de experiencias sexuales y tendrá menos sentimientos de culpa por alguna mala conducta.
Sin embargo no se ha encontrado que las fantasías de ser sometido o someter sexualmente a otra persona guarden conexión con problemas de este tipo en la vida diaria.
Al revés, los varones que se imaginan escenas de dominación sobre una mujer tienen al mismo tiempo la creencia que la mujer víctima de violación también es culpable de la misma. Finalmente los actores citados encontraron que los hombres recreaban más pensamientos de dominar a las mujeres y fantaseaban sobre el deseo y placer que podría experimentar la pareja escogida.
* Power, Desire, and Pleasure in Sexual Fantasies , Zurbriggen, Eileen L., Yost, Megan R., Journal of Sex Research, 00224499, Aug2004, Vol. 41, Fascículo 3
|