¿A QUÉ SE DEBE EL DESEO?
El deseo sexual, de acuerdo con lo que se conoce, está determinado por factores socio-biológicos (sexo, edad, problemas hormonales, enfermedades). Otros factores que intervienen son de naturaleza individual (visión de si mismo, depresión, excitación sexual, frecuencia del orgasmo); aspectos de la relación (comunicación interpersonal, satisfacción con la vida en el hogar) y otros factores más, de naturaleza contextual (trabajo y atención de los hijos).
Factores socio biológicos
El problema sexual más común entre las mujeres es la reducción del deseo. Un estudio en Suecia mostró que disfunciones sexuales ligeras o pasajeras eran más frecuentes y el malestar por la disfunción era más común que sufrir una verdadera disfunción.
En ese país un 29 % de las mujeres informaron de reducción del deseo sexual en el último año y 15% había presentado gran malestar por esta situación. Los autores asumen que lo mismo pasaría en Noruega por la similitud de la cultura sexual en ambos países.
La creencia de que los hombres tienen deseo sexual más frecuente que las mujeres es una idea muy extendida y así mismo que este es más permanente y que, al revés, el deseo sexual en las mujeres sería más fluctuante.
Se ha demostrado que el nivel del deseo sexual desciende en ambos sexos con la edad, a partir de los 50 años y no sólo por factores debidos al envejecimiento.
Factores de la relación.
Estos factores vienen siendo mejor entendidos a raíz de las publicaciones de Basson sobre la disfunción sexual femenina y como responde la mujer a los estímulos eróticos.
El antiguo modelo de respuesta sexual de los americanos Masters y Johnson, de mitad de los años 60, viene siendo superado por otro que toma en cuenta las influencias del contexto en el despliegue del deseo sexual en la mujer.
El deseo en la mujer sería más que innato (aunque esto se está discutiendo también), presentándose después de la excitación que posibilita la aparición del deseo.
El hombre y la mujer lo experimentarían de modo diferente y en la mujer los aspectos emocionales tienen mayor presencia. Las mujeres, menos que el hombre, están dispuestas a tener relaciones sexuales sin que haya un compromiso de por medio. El varón le da más importancia al placer y la mujer más a la calidad de la relación.
Se ha sugerido que las relaciones de pareja en nuestros días están más sustentadas en el amor y este se desarrolla de acuerdo con el avance de la intimidad que prepara a la pareja para compartir preocupaciones y necesidades y la presencia del deseo sexual.
Factores individuales
Los pensamientos sexuales negativos son la base de la disfunción si ocurren con frecuencia, son inconscientes, involuntarios y difíciles de controlar.
Los pensamientos negativos sobre uno mismo aumentan la vulnerabilidad para el desarrollo de problemas sexuales, aunque la relación causal entre unos y otros no está clara todavía.
Por otro lado al tener problemas sexuales el individuo pensará negativamente sobre si mismo y su pareja.
Son de importancia asi mismo para la vigencia del deseo sexual las actitudes hacia la sexualidad y la relación de pareja, que vienen desde la infancia, aunque no se haya demostrado completamente esta relación.
En parejas casadas el deseo sexual tiene considerables variaciones a través del tiempo. Sería afectado por el desarrollo de la intimidad y el equilibrio en el poder de cada uno de los miembros. También el trabajo y la fatiga afectan el deseo en aquellas parejas en las que los dos trabajan, así como el modo en que han distribuido las tareas en la vida del hogar.
Rol del contexto
Se conocen ahora los efectos de las exigencias del trabajo en el hogar, causantes de depresión, molestias físicas y problemas del sueño. Un examen de los trabajos publicados encontró relación entre un conflicto en el trabajo de la casa y la satisfacción familiar. Se puede pensar que la interferencia del trabajo doméstico y la satisfacción como se distribuyen las actividades del hogar tiene un impacto sobre el deseo sexual.
La mujer puede sentirse cansada o estresada y no estar en disposición para tener relaciones sexuales y es posible que crea no ser comprendida por su pareja.Tambien el deseo sexual puede ser reducido por no dormir bien durante la atención nocturna de hijos pequeños.
Los estudios sobre el deseo sexual no se hacen tanto en parejas y si sobre individuos aislados por lo que el trabajo de los autores contribuye a un mayor conocimiento de este problema.
Traeen y colaboradores buscan responder a las siguientes preguntas: ¿Con qué frecuencia se presentan problemas del deseo en parejas? ¿Cómo es el patrón de este problema respecto a la pareja? ¿Cómo hacen los casados o convivientes para comprender el problema? ¿Cuál es el papel de los factores sociobiológicos, individuales, de relación y contextuales para la reducción del deseo?¿El deseo sexual de varones y mujeres es influenciado por causas similares?
RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN
El estudio comprendió 399 parejas, de 22 a 67 años, aplicando un cuestionario auto administrado, como se usa corrientemente en este tipo de indagaciones. Los resultados son más que interesantes pues en 26 % de las parejas era la mujer la que sufría pérdida del deseo lo que le ocasionaba gran malestar; y solo 8 % en caso del varón y este mismo porcentaje, en ambos miembros de la pareja.
Un factor fundamental para que se presentara el desorden, tanto en varones como en mujeres, fue la reducida capacidad para la excitación sexual, aunque en estas últimas se agregaron los problemas en el manejo del hogar.
* Sexual and Relationship Therapy, Vol 22, No. 3, August 2007
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