Pero el errado título nos permite poner en evidencia una gran verdad y es que se publica un gran numero de investigaciones con títulos muy sugerentes que nos hacen pensar que ya estamos a punto de conocer, justamente, el origen y la naturaleza de este desorden de la orientación sexual, conocido desde fines del siglo 19 con el nombre de homosexualidad.
LA INVESTIGACIÓN
En esta investigación realmente lo que se estudia es la relación entre la orientación sexual y la anatomía de una estructura cerebral llamada cuerpo calloso en hombres homosexuales y heterosexuales.
Desde luego que la decepción nos llega al final, pues al igual que en estudios similares termina concluyendo que hace falta todavía profundizar mucho en el tema.
Pero, de todos modos, este artículo resulta interesante, aunque no singular, por la revisión que hace de las relaciones entre biología y homosexualidad. Los autores tiene la honestidad de advertir que la realidad es que numerosos correlatos neurobiológicos, relación entre aspectos físicos y la conducta homosexual, han sido observados o incluso formulados como hipótesis en el caso de la homosexualidad, pero nada más.
De la gran lista de correlatos neurobiológicos a los que hacen mención señalan los factores genéticos (hereditarios), evidenciados por estudios en familias y mellizos y en el ligamiento del ADN (técnica genética para determinar factores hereditarios de algún tipo de conducta). Así mismo, factores hormonales y neurofisiológicos.

Estos últimos incluyen emisiones otoacústicas, señales que van desde estructuras del oído y son registradas en el cerebro, y respuesta a feromonas, es decir, la reacción sexual a estímulo sexuales provenientes de esas sustancias, feromonas, como se ha detectado en animales.
Otros estudios establecen como hipótesis, para explicar las causas de la homosexualidad, la influencia de factores inmunológicos tales como los anticuerpos maternos.
Aclarando el punto, se ha propuesto que conforme se tiene más hijos varones la madre va generando en su organismo sustancias que bloquean una proteína fundamental para que el embrión se defina como varón desde el punto de vista cerebral.
Por otro lado, unos pocos estudios post mortem han podido encontrar ciertos correlatos neuroanatómicos con la orientación sexual, tales como el tamaño de los núcleos supra quiasmáticos del hipotálamo, de los núcleos intersticiales
del hipotálamo anterior y de un área de la comisura anterior.
Todos los mencionados son partes del cerebro de los cuales se conocen bien su ubicación y el rol que juegan en la conducta humana.

Los autores agregan que de los 200 informes que pueden hallarse en Medline (banco de datos médicos) desde 1990 a la fecha, en estudios con neuroimágenes en personas homosexuales, todos se han enfocado ya sea en cerebros sanos de individuos positivos a la infección por el virus del SIDA o en registros de la actividad cerebral asociada a la exposición a estímulos sexuales, pero no se ha encontrado investigaciones relacionadas con la anatomía cerebral en si misma.
También han sido estudiadas variables que tienen que ver con la conducta o con el funcionamiento intelectual y su relación con la orientación sexual.
Así, existen numerosas publicaciones que han encontrado que varones homosexuales tienen menor rendimiento que los heterosexuales en pruebas de habilidad espacial y algunos pocos estudios han mostrado que varones homosexuales rinden mejor en algunas pruebas verbales.
No obstante, al igual que en los estudios genéticos y neuroanatómicos, la
evidencia encontrada en estos casos es inconsistente, es decir no se puede afirmar nada definitivo.

En la actualidad, uno de los más confiables hallazgos de un correlato entre un indicador físico y la homosexualidad, es la incrementada prevalencia de personas no diestras entre hombres y mujeres homosexuales cuando se les compara con la población general. En algunos estudios se encuentra 50% de esta lateralidad en hombres y 90% en mujeres que contrasta con el 35% hallado como decimos en la población general.
Se ha encontrado últimamente que la lateralidad manual está asociada con el patrón de asimetría funcional hemisférica, es decir de actividades que están ubicadas en uno u otro hemisferio cerebral, para la funciones del lenguaje. Así mismo se sabe que los zurdos muestran más grande representación de la funciones del lenguaje al mismo tiempo en los dos hemisferios o incluso una más frecuente representación derecha cuando se les compara con los diestros.
HIPÓTESIS
Los autores de este estudio examinan la hipótesis de que la mayor frecuencia de personas no diestras entre homosexuales indicaría una menor especialización del hemisferio izquierdo para el lenguaje entre grupos de homosexuales, tanto hombres como mujeres.