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MUJER, SEXUALIDAD Y SIGLOXXI PARTE PRIMERA PDF Imprimir E-mail
La respuesta sexual humana frente a los estímulos eróticos en que la medicina creyó desde hace mas de 40 años, ha empezado a tambalearse. La crisis, como no podía ser de otra manera en una época de presencia cada vez mayor de la mujer, vino de investigadoras del sexo femenino.
NUEVA VISION

La nueva manera de entender la respuesta sexual femenina sigue siendo liderada por mujeres. Entre las más destacadas tenemos a Rose Marie Basson y Cindy Meston.

El nuevo modelo trae muchas novedades. Entre las principales, no aceptar la separación entre problemas puramente psicológicos y otros esencialmente orgánicos y que el deseo sea realmente el principal impulsor de la conducta sexual porque, teoricamente, según se había dicho, se presentaría antes de la excitación sexual.

También se ha cuestionado que el "sexual arousal" (la conciencia del deseo) tenga que estar ligado necesariamnte a los fenómenos de vasocongestión y lubricación de los genitales; no se acepta asimismo que la respuesta sexual de la mujer fuera un fenómeno estable e invariable y que necesariamente (véase la importancia de esta idea) un problema de esta naturaleza causara siempre malestar en la mujer.

Ahora esta comprobado que múltiples factores pueden ser causa de los desórdenes sexuales y estos factores por lo general actúan en conjunto con diferentes grados de importancia.

De tal manera que la investigación del origen de estos trastornos no debería ir en la búsqueda de una explicación física aislada sino en pos del descubrir el interjuego de los procesos físicos y psicológicos.

Los pensamientos y fantasías sexuales serían los principales impulsores de la conducta sexual, con la limitación de que serían propios de las relaciones nuevas pero no en las estables, en las que los pensamientos espontáneos de carácter sexual que llevan al deseo erótico no serían tan importantes.

La motivación sexual en la mujer entonces es construida de manera compleja y en ella intervienen muchos ingredientes incluso de carácter no sexual.

Tampoco ha sido confirmado, como decimos líneas arriba, que el deseo aparezca primero y luego venga la excitación sexual. Al revés: la excitación puede ocurrir primero que el deseo o, en todo caso, excitación y deseo se potenciarían mutuamente.

De otro lado la excitación genital física puede dar lugar a la continuación de la actividad sexual aunque la mujer no sienta una excitación mental y el placer correspondiente.

También se ha cuestionado la existencia regular del "sexual arousal" (la experiencia erótica consciente) mencionado anteriormente.

Ahora sabemos que la vasocongestión ( el llenado de los vasos sanguineos de la zona genital de la mujer) puede ser muy poco clara y tener una intensidad mínima, de tal manera que la persona no se cuenta si está viviendo una experiencia erótica.
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Asimismo la percepción de las sensaciones genitales, no mantiene una relación con el registro en el laboratorio de la congestión fisiológica, es decir se puede comprobar grandes cambios físicos a nivel de los genitales pero la persona no los siente, idea que ha sido punto central en la clasificación de la Asociación Psiquiátrica Americana de los problemas sexuales de la mujer.

El “arousal" que esta siente depende más bien del agrado o satisfacción con que ella percibe los estímulos eróticos y si está contenta con el conjunto de lo que está viviendo.

En la Segunda Parte trataremos de cómo son las fases por las que pasa la mujer cuando reacciona sexualmente, lo que dicen las feministas de estos nuevos conocimientos y como se clasifican a la fecha los trastornos psicosexuales de la mujer.
 
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