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DOLOR DURANTE LAS RELACIONES SEXUALES |
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 El dolor durante las relaciones sexuales es muy frecuente en la mujer y en la clasificación de los desórdenes emocionales forma parte del rubro denominado Trastornos del Dolor Sexual.
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Algunos creen que este problema afecta a por lo menos un 21 % de las mujeres de menos de 30 años y todo hace pensar que se encuentra en aumento.
Actualmente el nombre técnico con que se le designa es el de Vestibulodinia (nombre que se refiere a la entrada de la vagina) y que antes se conoció como Sindrome de Vestibulitis Vulvar.
Las causas de esta enfermedad no se han identificado con precisión, tanto las de orden ginecológico como las psiquiátricas, pero tampoco se han estudiado lo suficiente, especialmente los factores psicológicos, sociales y de relación de pareja que puedan afectar a la mujer.
Hay que tomar en cuenta que en los estudios del dolor crónico en general, estos factores son importantes para la percepción de la intensidad del mismo y también para determinar en que medida afectan la vida de las personas.
Lo que si se sabe es que este problema afecta el deseo y la excitación sexuales de la mujer, así como el placer y la frecuencia de las relaciones e incluso a la imagen sexual que la persona tiene de si misma. Fácil es de comprender que toda la vida íntima y personal de pareja estará perturbada, pudiendo incluso ocasionar la ruptura de la relación.
Desde el punto de vista estrictamente psicológico se ha encontrado que las mujeres que presentan dolor durante las relaciones sexuales experimentan con más frecuencia ansiedad, temor al dolor y un estado de atención exagerada al mismo. Estas personas padecen lo mismo de tendencia a pensamientos catastróficos acerca de su situación, que no hacen más que empeorar el cuadro, a lo que se agregan sentimientos depresivos.
Todos estos hallazgos, tanto los sexuales como los psicológicos. están siendo tenidos en cuenta en la terapia moderna de los llamados Trastornos del Dolor Sexual. Un afronte científico de esta problemática requiere un buen examen ginecológico y una cuidadosa evaluación psiquiátrica, que permita programar el mejor tratamiento. |
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