Comienzos

Afirma que la sexología y la ciencia sexual están profundamente enraizadas en la psiquiatría alemana y que después de la publicación del famoso libro “Psychopathia Sexualis”, al final del siglo XIX, la sexología fue principalmente desarrollada por psiquiatras alemanes.
Nacimiento del Siglo XX
En las primeras décadas del siglo XX claramente la sexología y la ciencia sexual ya eran consideradas una parte genuina de la psiquiatría. Muchos pioneros de la época fueron médicos quienes tomaron en cuenta los modelos médico (da explicaciones biológicas) y psicológico (da explicaciones mentales) en las investigaciones y tratamiento de los desórdenes sexuales.
Todo habría terminado en 1933 con la entronización del nazismo y vuelto a la senda del desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial, pero en otro escenario, los Estados Unidos.
No solo los médicos
Aparece sin embargo, siempre según Waldinger, una distinción respecto al primer período, pues los protagonistas, no fueron sólo médicos, al sumarse profesionales de otros campos diferentes al de la medicina, tales como Kinsey, Beach y Money.
Kinsey fue un biólogo norteamericano, especializado en insectos, que a mediados del siglo pasado realizó grandes encuestas sobre la conducta sexual. Ensalzado al principio, ha sido criticado duramente después, por su falta de seriedad. Beach, antropólogo, también norteamericano, describió la vida sexual de los pueblos primitivos. Money, psicólogo neozelandés, creó el concepto de identidad sexual y rol de género. Murió hace poco en estado de deterioro mental. Cometió el grave error de recomendar que se criara como mujer a un niño al que se le amputó el pene accidentalmente y que posteriormente, ya adulto, se suicidó.
La revolución sexual de los 60
Entre 1950 y 1960 si bien los psiquiatras seguían tratando las disfunciones sexuales lo hacían desde la teoría psicoanalítica, aunque terminaron por abandonar el campo cuando Master y Jonson difundieron la terapia sexual conductual, recibida en cambio con alborozo por los terapistas sin formación médica.
Estos investigadores fueron esposos (se divorciaron después) y revolucionaron la sexología al describir como reaccionaban el hombre y la mujer cuando eran sometidos a estímulos eróticos, lo que se conoce como la “respuesta sexual humana”
Aunque la presencia de no médicos en el campo contribuyó al desarrollo de la atención y ciencia sexológicas, condujo también a una “sobrepsicologización” de la disfunción sexual.
Es decir, explicar cualquier problema de índole sexual, como si fuera debido a un problema de personalidad o psicológico de la persona afectada. Desde entonces muchos médicos, incluidos los psiquiatras, se mostraron disconformes con una sexología (médica) psicologizada.
Aparecen los médicos urólogos

Este segundo período, “psicológico”, ha dado paso a un tercer período que el autor llama “urológico”, por la importancia que los médicos urólogos tienen en la investigación y tratamiento de algunas disfunciones sexuales específicas.
Es notorio que los médicos urólogos han entrado de lleno a tratar los trastornos sexuales a partir de la aparición del Viagra y después el Levitra y el Cialis.
Aunque también podría ser llamado “neurocientífico” dado el desarrollo de la imagenología cerebral y la investigación psicofarmacológica animal que permiten comprender mejor la patofisiología de ciertas disfunciones sexuales.
Hace muy bien Waldinger cuando afirma que los urólogos tienen el entrenamiento para realizar una evaluación médica de la disfunción sexual pero no están capacitados para la psicoterapia. Empero, resulta curioso que no reconozca que no hay manera de diagnosticar una disfunción sexual si sólo está limitada a la bioquímica, anatomía y fisiología del caso. A su favor está el reconocer que además del poco tiempo que el urólogo puede dedicar al paciente, la falta de una evaluación psiquiátrica y psicológica cuidadosa constituye un gran déficit, que tampoco cree podría ser reemplazado con la aplicación de cuestionarios. Advierte entonces del peligro de una “sobreurologización”.
Resumen
Primero fue la psiquiatría la dueña, por así decirlo, del campo. Luego aparecieron los profesionales no médicos. Después, en nuestros días, los médicos urólogos han cobrado un lugar preponderante.
En otra oportunidad nos ocuparemos del rol que viene jugando la industria farmacéutica en lo que se viene llamando la “sobremedicalización” de la sexología.