Alan F. Johnson (*) comenta el libro que hace el título de esta nota, resumiendo lo que para él son los mandatos bíblicos respecto al matrimonio y la familia que el texto examinado informa.
Empieza citando a la historiadora liberal Stephanie Coontz que en un reciente estudio indica que lamentablemente la “revolución del amor” ha sido tan perturbadora en la vida social como lo fue la revolución industrial en el mercado de trabajo.
Estos cambios han llevado, sigue Coontz, a la tradicional institución del matrimonio hacia una convulsión e inestabilidad irreversibles, resultado de lo cual estamos ahora cosechando un gran pago en términos personales.
Volviendo al libro, Johnson menciona la ausencia en el día de hoy de un tratamiento bíblico integral de muchos tópicos relacionados que podrían explicar el problema: matrimonio, divorcio, volver a casarse, familia, paternidad, fertilidad e infertilidad, control de nacimientos, homosexualidad y el liderazgo de la Iglesia.
La tesis básica del texto es que la crisis del matrimonio es una de las del más alto nivel espiritual que amenazan nuestra civilización y cree firmemente que la única solución sería restaurar las bases bíblicas de estas instituciones. La manera de salir adelante sería, entonces, volver a las Escrituras y poner a Dios en el centro del matrimonio y de la familia.
Cita los textos de la caída (Génesis 1-3) que consagran el matrimonio monógamo y el Nuevo Testamento que desarrolla la función redentora del matrimonio aunque también la validez de la soltería. El libro discute los asuntos relacionados a la “familia” comenzando con enseñanzas y ejemplos del Antiguo y el Nuevo Testamento que iluminan los roles de la madre, el padre y los hijos. (Proverbios 31).
El aborto es contrario a la Biblia desde que esta señala que la vida comienza en la concepción. Además las formas de contracepción solamente son aprobadas si previenen la concepción.
Dice Johnson, finalmente, que temas que no figuran directamente en la Biblia, como la inseminación artificial, la transferencia de gametos, la fertilización in vitro y la maternidad subrogada, son tratados con sensibilidad y competencia.
(*) Journal of the Evangelical Theological Society, Mar 2007, 50, 1.
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