Dos sociedades médicas promovieron los acuerdos alcanzados por 50 expertos internacionales en el tema de los defectos sexuales del desarrollo, elaboraron propuestas en grupos de trabajo y después de un gran debate final concluyeron en una declaración de consenso.
CLASIFICACION
Para empezar se acordó reemplazar los términos corrientemente usados de ”intersexo”, “pseudohermafrodita” y “hermafrodita” por el de Trastornos del Desarrollo Sexual, además de recomendar la conveniencia de asignar un sexo a los niños que nacen con un trastorno de este tipo pero, desde luego, previa una cuidadosa evaluación. El nuevo ordenamiento de los trastornos resulta mas afinado, incorpora un mayor número de problemas e incluye desórdenes que no muestran típicas anormalidades genitales o un desarrollo psicosexual que podría pensarse problemático.
Además se reconoce que el desarrollo sexual comprende no sólo las gónadas (las glándulas sexuales del varón y la mujer) sino también los cromosomas (que portan la herencia genética) y las estructuras físicas del cuerpo. De allí la importancia de que los expertos deban evaluar con el máximo cuidado a los recién nacidos con trastornos de esta naturaleza antes de asignarles un sexo determinado.
La declaración propone que antes de asignar el sexo al niño se tome en cuenta una serie de factores que tendrían implicancia en su futuro desarrollo. Señala entonces considerar el diagnóstico, la apariencia de los genitales, las posibilidades que ofrece el tratamiento, la posible capacidad de procrear, las condiciones culturales en que está inserta la familia y la opinión de los progenitores.
MANEJO CLINICO
Un problema que se planteó, que se discute desde siempre, es si un niño con un desorden de esta naturaleza, debería o no ser criado con una especie de asignación sexual neutra hasta notar como se iba conformando su identidad sexual espontáneamente. La respuesta a este dilema fue, según consenso, como decimos líneas arriba, que cada niño nacido con este defecto debería ser asignado a un género, como se dice ahora en vez de usar la palabra sexo.
Se reconocieron los tres componentes clásicos del desarrollo psicosexual: la identidad de género, el rol sexual y la orientación sexual.
Se observó que el antiguo modelo de desarrollo sexual postulaba que si la cirugía de reconstrucción de los genitales guardaba relación con un sexo determinado o la manera como se decidiera criar al niño según el sexo asignado no habría problemas. En otras palabras se esperaría que con este procedimiento la identidad genérica, el rol sexual y la orientación heterosexual se desarrollaran normalmente, en armonía. El consenso ha pensado de otra manera, es decir que no necesariamente estos tres aspectos se desenvolverán en el tiempo conectados firmemente uno con el otro. La identidad sexual se declara es lo central y al llegar a la vida adulta puede ser discordante con la conducta típica del sexo o la orientación sexual. Desde luego que una idea de este calibre me parece algo aventurada ( si se ve que es algo que se pueda asegurar firmemente) de acuerdo a los conocimientos con los que contamos a la fecha.
El consenso establece algunos criterios frente a la pregunta ¿Cómo se debería conducir el médico en estas circunstancias? Recomienda la comunicación más abierta y que la evaluación y el tratamiento estén a cargo de un equipo multidisciplinario ( varias subespecialidades de la pediatría, psiquiatra, etc, ); la participación de la familia o el paciente en las decisiones a tomar; respetar y estar atento a las preocupaciones de estos;y mantener la confidencialidad más estricta..
PROBLEMAS
En circunstancias en que sea imposible predecir la evolución del caso se debe dar toda la información a la familia sobre la posible identidad genérica que tendrá el paciente; así como sobre su potencial para desarrollar una vida bien ajustada de adulto.
También se revisaron los aspectos éticos del manejo que hace la medicina de estos problemas . La Dra. Mary E Fallat y algunos han opinado que aquí no se ha ahondado lo suficiente si consideramos, por ejemplo, los medios en que hay un fuerte estigma asociado a la apariencia del paciente o la falta de educación y capacidad de los padres para comprender el desorden.
El acuerdo al que se llegó recomienda que sólo se intervenga quirúrgicamente cuando se encuentre un caso de severa virilización, preocupándose más sobre los aspectos funcionales y no tanto los cosméticos y si fuera posible retardar la cirugía hasta que el paciente sea capaz de dar su consentimiento.
Está claro que un diagnóstico preciso es muy importante como lo es en otras condiciones médicas crónicas que tienen consecuencias de por vida. Todavía falta mucho por conocer sobre este tipo de desórdenes, en particular cuales son los factores que definen la identidad genérica (el reconocerse como un miembro de un determinado sexo) o los resultados, a largo plazo, con las intervenciones que ofrece la medicina en la actualidad.
(*) APP News, 27, 12, Dec 2006 |