La principal recomendación en el consultorio es la de tomar una buena historia clínica sexual, además de que la anamnesis tiene algunos puntos específicos que orientan el diagnóstico.
Si el problema es de carácter “primario”, desde siempre , explorar si la paciente anticipó que la primera R.S. sería dolorosa y precisar si coincide con Vaginismo y bajo deseo sexual o trastornos de la excitación e incluso amenorrea primaria que pueda ser causante de estos últimos o en algún caso considerar la existencia de malformaciones vaginales.
En cambio si es el cuadro, “secundario”, después de una etapa normal, saber cuando comenzó, si ha mejorado o empeorado y sus variaciones en relación al ciclo menstrual , que nos pueden encaminar a un desorden claramente ginecológico: vestibulitis. Se recomienda asimismo indagar por pasados episodios de abuso sexual pero también de trauma físico genital, aunque sea de años atrás.
Preguntar por síntomas en paralelo, como dolor en el clítoris (neuralgia del nervio pudendo); cistitis después del coito o sequedad vaginal y si fuera situacional averiguar su relación con problemas de pareja e incluso trastornos sexuales del varón.
Procurar medir el dolor aun sin tecnología sofisticada mediante una escala analógica, porque si bien el objetivo final es la relación sexual placentera, aliviar o suprimir el dolor resulta un pre -requisito.
El momento en que ocurre el dolor y su localización, es también importante : si ocurre antes de la penetración ( pensamos en una disposición fóbica), durante o después del coito. Como bien dice Graziottin se ha venido concibiendo la Dispareunia en relación con la actividad en que se presenta y menos por la localización del dolor, lo que ha afectado una mejor descripción clínica.
Más bien la localización del dolor y el momento de aparición durante las R.S son los datos que mejor orientan a una etiología orgánica. Aunque es cierto que no habría diferencias entre mujeres disparéunicas y las que no lo son en relación a factores situacionales, armonía de la pareja, etc..
DIAGNOSTICO
El espasmo vaginal como criterio diagnóstico del Vaginismo tiene mas de 100 años en la literatura médica, siendo su síntoma principal, aunque un examen cuidadoso ha puesto en duda este dato.
Lo que ocurrió, sencillamente es que nunca fue evaluado con los estándares científicos usuales, pese a que es manifestación reconocida oficialmente en las diversas clasificaciones médicas, empezando por el Criterio “a” de la DSM-IV-TR. En esta clasificación los otros dos criterios para el diagnóstico del Vaginismo (“b”, malestar o dificultad interpersonal y “c”, no explicable por un trastorno del Eje I ) y los subtipos respectivos son comunes en realidad para todas las disfunciones sexuales y no sólo para los trastornos del dolor sexual.
Reissing ha señalado con perspicacia las posibles razones para esta singular situación: primero, no hay consenso sobre la definición de lo que es un espasmo; segundo, tampoco se señala con claridad que músculos estarían comprometidos ( se dice vagamente el tercio externo de la vagina )en el supuesto espasmo; y por último, en tercer lugar, el profesional de la salud carece de la experiencia suficiente para su diagnostico.
Entonces el espasmo muscular no sería marcador adecuado de Vaginismo y mas bien deberían considerarse en la clínica de este cuadro, el dolor o el temor al dolor, la disfunción del suelo pélvico (hipertonicidad) y la conducta de evitamiento frente a las relaciones sexuales.
La Dispareunia, por su lado, sería mejor concebida como un desorden doloroso que provoca interferencia en las relaciones sexuales e hipertonicidad vaginal mas que una disfunción sexual expresada a través del dolor.
Sin embargo algunos estudios en mujeres con vulvovaginitis han encontrado tasas elevadas de problemas psicopatológicos : ansiedad, vergüenza, perfeccionismo, tendencia a evitar el daño, pensamientos catastróficos, problemas con la excitación subjetiva y lubricación. Pero ¿son causa o efecto del problema ? , eso es lo que está por dilucidarse.
También se sabe que son pacientes mas sensibles tanto a la estimulación térmica cuanto a la táctil y padecen de hipervigilancia hacia los músculos relacionados con el dolor.
En pacientes con Dispareunia se ha descrito depresión y ansiedad, erotofobia y problemas para excitarse. Mujeres con Vaginismo, igual, ansiedad, atención especial y temor a la penetración, aunque la existencia de un posible trauma sexual infantil no está comprobada.
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