En otras palabras al clásico rol de la mujer en la reproducción y la maternidad se ha añadido con fuerza el aspecto erótico de la sexualidad pero al mismo tiempo con desmedro de la función unitiva de la experiencia sexual.
El concepto de Frigidez implica una inhibición sexual continua o que se repite frecuentemente, una ausencia de respuesta sexual o que ésta se presenta con dificultad. Pero, además, el problema está presente aunque exista una estimulación sexual adecuada, criterio este típico de la sexología moderna que asentada en la fisiología descuida y aun elimina la vivencia propiamente humana del abrazo íntimo.
PRESENTACION
Clínicamente la Disfunción Sexual Femenina se presenta de diferentes maneras. La importancia de precisarlas guarda relación con la necesidad de hacer un apropiado diagnóstico y tratamiento.
La Disfunción Sexual se llama Primaria cuando la mujer nunca ha experimentado deseo, excitación o alcanzado el orgasmo durante su vida sexual. Será en cambio Secundaria cuando el desorden aparece después de un período de vida normal. La primera estaría relacionada más con un tipo de educación o experiencias sexuales traumáticas durante la etapa del desarrollo. La segunda, secundaria, se vincularía mayormente a situaciones coyunturales.
El problema puede ser total cuando no hay respuesta en ninguna relación, o parcial, unas veces no hay y en otras sí. En este último caso la respuesta sexual guarda un perfil inestable y depende de los avatares de la relación de pareja.
En ocasiones puede ser general, cuando la inhibición se presenta con todo tipo de parejas y ante cualquier estímulo, o al contrario. selectiva, esto es sólo con ciertas parejas y determinadas formas de estimulación. En el primer caso obedecería a problemas que comprometen integralmente a la persona, como ser una depresión severa. En el segundo, las perturbaciones o factores que deterioran la experiencia sexual son más localizados y puntuales.
Hay un caso especial y es el de la mujer que alcanza la excitación y el orgasmo solamente mediante la estimulación táctil, pero no con la relacion sexual normal. Hay la tendencia de aplicar el diagnóstico de Frigidez sólo si esta situación perturba o disgusta a la persona afectada.
LAS CAUSAS
La Frigidez obedece a dos grandes tipos de causas: unas de carácter general y otras ligadas a la propia condición femenina.
Entre las causas más generales tenemos las creencias equivocadas y los traumas sexuales, sobre todo en la infancia y juventud. Destacan la desinformación o conocimientos equivocados que determinan la percepción de la sexualidad sana.
Acá mencionemos que en el mundo que vivimos se ha exagerado la gratificación proveniente del sexo y la gente termina frustrada por no hallar lo que ve en las películas o le dicen los pseudosexólogos que abundan en los medios de comunicación. No es tanto la falta de conocimientos, pues no olvidemos que los seres humanos nacemos, por así decirlo, programados para la actividad sexual. No se requiere entonces preparación o saberes especiales para que el hombre y la mujer puedan actuar en este campo.
También intervienen conflictos psíquicos que surgen al vivir la experiencia sexual: miedo, remordimiento, depresión o auto devaluación como ser sexuado. Estos conflictos derivan de los llamados traumas sexuales, faltas contra el pudor, relaciones sexuales impuestas -violaciones- que el niño u adolescente padece sin estar preparado para ello o en situaciones inadecuadas.
En otras ocasiones las causas son problemas de carácter interpersonal, entre la pareja, que dan lugar a sentimientos de hostilidad, desconfianza, lucha por dominar al otro o dificultad para comunicar los propios deseos y emociones. Frecuente sobre todo en los primeros años de vida de la pareja, cuando dos personas disímiles en diverso grado, atravesarán por un proceso de adaptación. O como consecuencia de problemas de naturaleza no sexual, pero sí importantes en la relación interpersonal.
La otra gran vertiente de factores que dan origen a la Frigidez viene de la condición social y sexual de la mujer. Sexualmente, aunque la mujer tiene una capacidad multiorgásmica, la obtención del orgasmo, comparada con la del varón es más difícil y puede ser afectada con mayor frecuencia por problemas del diario vivir o circunstancias del medio ambiente.
La llamada represión sexual, diremos de paso, ha sido objeto de apreciaciones ideologizadas y superficiales. La contención, regulación y autocontrol del impulso sexual no debe ser vista como un elemento negativo para la salud. Una conducta sexual desprovista de normas y que sólo responda al peso del condicionamiento biológico, terminaría por afectar sin duda a las personas, a la familia y a la sociedad.
¿ QUÉ DEL TRATAMIENTO ?
En los últimos años se ha avanzado mucho en el tratamiento de la Disfunción Sexual. Ahora sabemos que no hay una fórmula general aplicable a todos los casos. Veamos a continuación cuales son los métodos que han probado su eficiencia.
Primero tenemos las diferentes psicoterapias que examinan los conflictos y problemas psíquicos que hemos mencionado en el capítulo de las causas. Las de mayor aceptación son actualmente la psicoanalítica y la cognitivo-conductual. La desensibilización sistemática, de corte conductual, procedimiento mediante el cual se consigue eliminar la interferencia provocada por diferentes factores presentes en la situación sexual. La terapia sexual, conformada por un conjunto de técnicas cuyo aprendizaje lleva a la pareja a una comunicación personal y sexual óptima. Esta técnica tuvo su origen en las investigaciones de dos reputados sexólogos de la década de los 60, los esposos Masters y Jhonson.
También ha mostrado utilidad el uso de las representaciones, básicamente como instrumento que neutraliza la atención exagerada y centrada en aspectos antieróticos de una reacción espontánea como la sexual. Finalmente se han revalorado los antiguos ejercicios de Kegel, con los cuales se fortalece los músculos vaginales facilitando su participación en la respuesta sexual.
CONSEJOS FINALES
A continuación resumimos lo que básicamente debe tener en cuenta la mujer de nuestros días respecto a su experiencia sexual en el matrimonio:
1. Deberá reconocer que no necesita aprender ninguna técnica sexual de ésas que abundan en los manuales sexuales de consumo popular o en las revistas llamadas "femeninas",
2. Tendrá en cuenta que una vida sexual saludable tiene como fundamento la atracción por su pareja, así como el cariño, la confianza y el respeto que se guarden.
3. Que el deseo sexual, la excitación y el orgasmo no son respuestas o experiencias mecánicas comparables con el funcionamiento de un aparato electrónico.
4. En consecuencia, podrá no tener deseo, no responder a los estímulos de su pareja, experimentar placer de poca intensidad o incluso ningún placer, en algún momento de su vida.
5. Muy variados factores, personales o de su medio ambiente, pueden afectar su capacidad para experimentar sexualmente, sin que esto tenga necesariamente un carácter patológico.
6. Sólo si la falta de deseo, excitación o experiencia placentera son permanentes o muy frecuentes, pese a tener una buena relación con su pareja, debería preocuparse. |