Pero de inmediato la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos , el mismo año , aprobó la “Charter for the Protection of Children and Young People” , la que en uno de sus artículos crea la Junta Nacional de Revisión para monitorear el cumplimiento de los estatutos arriba señalados y promovió la realización de dos estudios nacionales.
El primero, elaborado por la referida Junta Nacional, que es un organismo independiente, denominado “Un Informe acerca de la Crisis dentro de la Iglesia Católica”, y, el segundo, a cargo del Colegio de Justicia Criminal de la John Jay University de Nueva York, “La naturaleza y las proporciones del problema del abuso sexual de menores por parte de sacerdotes y diáconos católicos en Estados Unidos” .
La auditoría del cumplimiento de la Charter, realizada por el Grupo Gavin, ha dado origen a la fecha a tres informes, el último de Marzo de 2006. La composición de los organismos, acuerdos, mandatos e informes son de acceso libre para cualquier interesado.
En la clínica psiquiátrica sobre el abuso sexual y la pedofilia, el primero más un hecho jurídico y el segundo un diagnóstico médico, se puede encontrar numerosos trabajos. Lo mismo acerca de la responsabilidad de la Iglesia, desde los defectos propios de organismos burocráticos y los criterios de admisión a los seminarios y la ordenación, pasando por la legalidad de los pagos y la conveniencia o no de los acuerdos privados, la exclusión de los candidatos homosexuales y el celibato, etc.
Reconociendo como alguien ha notado, que el asunto no es tan simple como un “cuento sobre el bien y el mal”, mencionemos algunos extremos del debate :
1. La carátula de Time : “¿ Ahora, quién salvará a la Iglesia ?”, fue respondida con la propuesta alternativa “ ¿ Ahora, quién salvará al mundo ?”, en referencia al pansexualismo de la sociedad contemporánea.
2. La afirmación de que “el escándalo no es de pedofilia sino de homosexualidad “, aludiendo a que más del 80% de las víctimas eran varones y entre los 11 y 14 años de edad.
3. La mención del psicólogo O’Donahue, de que si en su práctica profesioinal hubiera seguido los criterios de la DSM IV para el diagnóstico de la pedofilia, no hubiera identificado un caso en 40 años de tratar con estas poblaciones.
4. Los criterios arbitrarios para establecer la edad del consentimiento, como ha sido notorio en la “Ley contra la Pornografía Infantil y Delitos Sexuales”, aprobada en Chile, el año 2004.
5. Los polémicos ritos de felación de adultos por niños en Zambia y los cuestionamientos a la interpretación dada por el antropólogo Herdt.
6. El cálculo que asegura que entre uno a diez millones de niños, están envueltos en la prostitución infantil.
7. Que el 21.5% de las agresiones sexuales a niños fueran cometidos por el propio padre, según estadísticas nacionales del año 2000 en los Estados Unidos, y los más de 100,000 casos anuales de abuso sexual a niños cometidos en las escuelas públicas del mismo país.
8. Las afirmaciones de Philip Jenkins, acreditado filósofo e historiador episcopaliano, estudioso de las religiones : “... No hay evidencia alguna de que clérigos católicos célibes sean más propensos a involucrarse en un comportamiento impropio o de abuso sexual ...”; “ Las principales denominaciones protestantes han tenido suficientes escándalos ... los pentecostales, los mormones, los testigos de Jehová, los judíos, budistas, Hare Krishnas... una diócesis anglicana está al borde de la bancarrota como resultado de masivas demandas causadas por décadas de abuso... sin embargo... no exigen el celibato de su clero”.
9. La falta de conocimientos firmes de prevalencia de casos de abuso sexual entre profesores, entrenadores, personal de hospitales, etc.
Siendo la pedofilia una de las parafilias más estudiadas sería recomendable voilver a a leer el número especial de los Archives of Sexual Behavior dedicado al tema, December 2002, Volume 31, Issue 6. Sin embargo, su lectura no deja de causar desazón por la enormidad de desacuerdos : el concepto de enfermedad mental, la pedofilia como una forma específica de orientación sexual, su conformidad con los criterios diagnósticos de la DSM IV, el abuso estadístico en estudios de frecuencia de interés sexual en niños, la propuesta de eliminación del capítulo de parafilias de la clasificación americana, etc.