Hoy nos hablan del derecho de la mujer a disponer de “aborto seguro”.
Pero, ¿ qué tan seguro para la madre resulta el aborto en los países que lo han legalizado ?
El aborto, sea quirúrgico o químico, implica siempre la muerte del ser más inocente e indefenso que cabe imaginar. Si se trata de un aborto provocado, estamos frente a un asesinato sin atenuantes, aunque el cadáver sea muy pequeño. Violatorio del derecho a la vida – fundante de todos los derechos humanos – el aborto no se contabiliza en nuestras estadísticas de muerte infantil. Desde el descubrimiento del genoma humano cada vez resulta más difícil a los pro-abortistas sostener que la vida humana no comienza con la concepción. Sin embargo, ahora se pretende esgrimir como científico aceptar que el punto de partida es la anidación del bebé, particularmente desde la aparición de la fertilización asistida cuando se observó que los padres se preocupaban por el aspecto ético al saber que muchos óvulos fecundados, es decir embriones, se tendrían que quedar en el camino para privilegiar al mejor ...
En los últimos tiempos asistimos en nuestros países a una verdadera campaña desplegada con la finalidad de legalizar el aborto. Se recurre al eufemismo de solicitar “la despenalización de la interrupción del embarazo”. Para conseguir este propósito encontramos una serie de supuestas causales que van desde razones eugenésicas hasta el derecho de las mujeres de optar o no por la maternidad, pasando por la negación de las individualidad del embrión humano, la necesidad de escoger salvar una de las dos vidas en juego ( en este caso la de la madre ) y la reducción del riesgo de vida y complicaciones que supondría para la madre, la legalización de la muerte provocada de su hijo.
Contínuamente se nos dice que la mortalidad materna por aborto es alta porque las intervenciones se llevan a cabo en forma clandestina, en malas condiciones de higiene, con personal empírico o profesionales de salud de dudosa calificación. Así, se ha acuñado una frase, tan falaz como la de “sexo seguro”. Hoy nos hablan del derecho de la mujer a disponer de “aborto seguro”.
Pero, ¿ qué tan seguro para la madre resulta el aborto en los países que lo han legalizado?
Para responder a esta pregunta recojo las frases del Dr. Zoilo Cuellar : “Aún en las mejores condiciones del mejor hospital de los Estados Unidos, se presentan complicaciones serias que pueden llevar a la muerte a la mujer. La lista de lesiones originadas en los abortos provocados es extensa y casi siempre se le ocultan. Las clínicas de aborto en los Estados Unidos le hacen firmar a la mujer que llega a abortar un formulario que enumera algunas de las posibles complicaciones, tales como perforaciones del útero, de los intestinos, hemorragia interna, hepatitis originada por transfusiones, shock anestésico, etc. que pueden ocasionar la muerte. La mujer acepta los riesgos al dar su consentimiento al aborto y renuncia a cualquier reclamación. Así, la mujer que aborta tiene actualmente menos protección legal de la que tenía antes de la legalización del aborto, pues es extremadamente difícil y costoso comprobar que hubo negligencia por parte del médico que practicó el aborto ...”
Pero, el daño y los riesgos van más allá del acto quirúrgico.
Hoy se sabe que las mujeres que salen aparentemente bien libradas, físicamente hablando, de un aborto quirúrgico, suelen quedar con problemas emocionales y mentales que la acompañarán toda su vida.
En un estudio financiado por el gobierno de Finlandia y publicado en Junio del 2000, el médico David C. Reardon, encargado de la investigación que estudió algo más de nueve mil casos, concluye que las mujeres que se someten a un aborto corren cuatro veces más el riesgo de morir que las que continúan su embarazo y dan a luz.
Los investigadores encontraron datos que han dado pie a posteriores estudios.
Hoy se sabe que las mujeres que salen aparentemente bien libradas, físicamente hablando, de un aborto quirúrgico, suelen quedar con problemas emocionales y mentales que la acompañarán toda su vida. Una de las características comunes a estas personas es enmascarar su depresión y su poco deseo de seguir viviendo bajo el disfraz de conductas audaces y autodestructivas, conductas llamadas “de riesgo” y que las hacen propensas a ser víctimas de accidentes, adicción a drogas y alcohol, conductas delicuenciales y suicidios...
Aún en el empleo de técnicas promocionadas como inocuas y con amplio márgen de seguridad para la madre – el niño sabemos que en estos casos no cuenta – como la llamada Aspiración Manual Endo Uterina, AMEU ( utilizada para eliminar al embrión antes de cumplir las cuatro semanas de vida ), se ha reportado una serie de complicaciones y accidentes subsiguientes a su aplicación. Problemas graves que ponen en riesgo la vida materna como hemorragias incontrolables y embolias gaseosas...
Técnicas más, técnicas menos. Lo real es que este menú de la muerte diseñado para eliminar al concebido puede, con mayor frecuencia de la que se divulga, terminar con las dos vidas en juego.
Aquí, es interesante notar que, mientras las cifras de muerte materna por aborto ilegal se inflan y sobrevaloran hasta extremos que no resisten el menor análisis, las que corresponden a muerte materna por aborto legal suelen subregistrarse y hasta ocultarse deliberadamente por razones políticas y económicas. Para nadie es un secreto la danza de millones puesta en juego y al servicio de la cultura de la muerte.
Una de las características de la cultura contemporánea es la tendencia a utilizar términos convenientemente “vaciados” de toda connotación ética. Así, no se habla de aborto sino de “interrupción voluntaria del embarazo”; no se menciona eutanasia, sino “muerte digna”. Tampoco se dice que la píldora del día siguiente es abortiva : es una “contragestación anti implantatoria”!
Promocionada dentro del marco de la llamada Salud Reproductiva, resulta casi cínico, como han señalado varios autores, que la OMS recomiende a las adolescentes este “tratamiento” - tan alejado de los conceptos de salud e higiene y cuyos efectos indeseables a largo plazo aún están en estudio - con el propósito de disminuir la tasa de embarazos no deseados.
El aborto, quirúrgico o químico, clandestino o legal, no soluciona problemas.
Una mujer embarazada a consecuencia de una violación, no queda “desviolada” al someterse a un aborto. Es agregarle un trauma adicional al existente. Como expresó un legislador del país del Norte en ocasión de aprobarse la ley del aborto : “hoy los padres han adquirido el derecho de matar a sus hijos más pequeños; en un futuro no lejano, los hijos reclamarán para sí el derecho a eliminar a sus padres ancianos...”
¡Que el Señor de la Vida y de la Historia ilumine a nuestras autoridades para su propia salvación y la nuestra! |