EL MUNDO EMOCIONAL
Muchos son, como decíamos líneas arriba, los afectados por la infidelidad, aunque no todos en el mismo grado. Están la pareja agraviada, la persona infiel, el tercero (a) en discordia, los hijos, los confidentes de la pareja, los padres, los parientes, los amigos y, también, incluso el médico consultado.
Cada uno de los mencionados puede entender el affaire de una manera especial.
De primera intención el terapista deberá tratar de comprender el modo en que el hecho está perturbando tanto a los pacientes. Por supuesto, al descubrir la “sacada de vuelta”, para emplear el lenguaje coloquial, se vive una verdadera tormenta emocional mientras los implicados tratan de entender qué es lo que ha pasado y qué se debería hacer. La persona agraviada se pregunta ¿ cómo es posible que su pareja haya hecho una cosa así ? Le asaltan un conjunto de emociones : tristeza, cólera, ansiedad, culpa y sentimientos de venganza. Se siente amenazada por la posibilidad de ser abandonada y experimenta lo que clínicamente se conoce como “ansiedad de separación” o ansiedad generalizada.
Al final la amenaza se centra en la reestructuración de las relaciones dentro de la familia.
Ambos esposos tienen la clara impresión que su vida emocional ha sufrido un cambio importante. El infiel modifica su visión de sí mismo como persona confiable a lo que se añade la dolorosa carga de darse cuenta del sufrimiento que ha ocasionado.
Cada asunto que la pareja trate a partir de ahora estará cargado de tensión. Los hijos, aún los que no conocen lo que está ocurriendo, pueden reaccionar negativamente frente a la conducta de sus padres. La pareja engañada experimenta una disminución de su propio valor y la vivencia de que no está controlando su destino. Aparte de todo lo anterior, ambos estarán muy interesados en ver claramente los motivos para que ocurriera una aventura extramarital. Preguntarles por una explicación en ese momento, provocará respuestas nada claras, predominando más bien sentimientos de ansiedad y de temor, que les impedirán realmente pensar con objetividad.
Levine plantea hacer dos preguntas, como un medio para buscar aclarar la situación, cuando se toma la historia clínica. La primera, está orientada a entender la escala de valores personales de los consultantes. Preguntamos entonces si la infidelidad ha sido producto de la creencia personal de que una aventura extramarital está justificada en tanto la pareja no se entere de la misma.
Es decir, el médico está examinando el punto de vista del paciente acerca de la infidelidad que pudiera ser vista como un derecho y un privilegio personal. La segunda pregunta, busca examinar si la traición representaría una especie de protesta frente a la relación que se mantiene con la esposa (o). Es decir, entender si esta conducta es realmente percibida a modo de rechazo a una situación dolorosa personal que se ha vivido pasivamente. Estas dos preguntas pueden permitirnos encontrar una explicación sincera que pudiera sentir cada cual. Es decir, buscamos promover en la pareja la conciencia de los factores del presente reciente y del pasado que han contribuido a la conducta examinada.
¿QUÉ PASA CON EL FLIRTEO?
El flirt es una suerte de conducta de enamoramiento inicial hacia otra persona con la intención de promover su interés erótico . Sus mecanismos son bien conocidos: mirar fijamente a alguien, aparentar gran interés en su conversación, ubicarse muy cerca físicamente y otras veces llevar a cabo tocamientos ligeros y aparentemente casuales. No se necesita decir nada directamente para promover la excitación del otro a partir del mensaje que está transmitiendo el interés de un acercamiento más íntimo. La persona que es objeto de esta estrategia inicial vive esta experiencia, que no es muy definida, con un significado de carácter tentador, de excitación y futuro incierto.
Sin embargo, es bueno saber que, la motivación de la persona que comienza el flirteo no necesariamente es dar inicio a un affaire. Se conoce que pueden haber muchos otros intereses detrás de un comienzo de enamoramiento inopinado. La intención podría ser impulsada por muy variadas necesidades: tratar de que la vida social sea menos aburrida o afirmarse uno mismo en que realmente puede ser atractivo o más interesante socialmente y con capacidad para provocar el interés de otros.
Otros motivos ocultos podrían ser el de confirmar que se tiene más posibilidades de interacción personal que las que uno piensa que tiene; darse el gusto de pasar por encima de las normas sociales o superar la timidez y la vivencia de no ser suficientemente hábil socialmente; así como provocar el deseo sexual de otra persona o buscar dar la falsa impresión de que se es una persona de mundo.
Un cortejo inicial aparentemente inocuo tiene el potencial de cambiar radicalmente su sentido cuando los mensajes son recibidos con claro interés. Entonces lo que sigue puede ser llegar a una conversación más íntima, ponerse de acuerdo para verse en otro momento y el consiguiente desarrollo de una especie de excitación interior y la presencia incluso de fantasías eróticas. En este momento las dos personas se dan cuenta exactamente de lo que está ocurriendo y hay aún lugar para detener el proceso y sus consecuencias previsibles.
Pensemos además, dice Levine, que algunos individuos son impulsados por la idea de que las relaciones extramaritales son parte del “placer de vivir” , que no es algo censurable, y si conciben la infidelidad de ese modo pueden tornarse muy hábiles para desarrollar ese tipo de relaciones.
Es decir en su interior realmente rechazan la ética de la fidelidad y están listos para lanzarse en cualquier momento en la búsqueda de experiencias sexuales, amistades íntimas y relaciones sin las obligaciones normales de una vida en común. Puede ocurrir no obstante que estas parejas que se han formado de esta manera irregular, comenzando por un flirt algunas veces inesperado, en el transcurso de las citas ocultas descubren para su sorpresa que les gustaría vivir juntos y profundizar la relación. El drama se complica aun más y la frustración será intensa cuando uno de ellos se da cuenta de que el otro no tiene la menor intención de mantener una relación estable y con futuro.
LA MEN TIRA ENTRE ENAMORADOS
Las parejas de enamorados, comprometidas en una relación romántica, tienen conciencia también de que su relación tiene el carácter de exclusividad y que la misma sociedad ha sancionado este vínculo como una norma a respetar. Aunque el interés principal en la problemática de pareja se centra en las relaciones extramaritales de aquellos vinculados por el matrimonio, últimamente se viene indagando por la estabilidad de aquellos que han decidido vivir juntos sin formalizar la relación o personas que sencillamente están comprometidas en un romance.
En una encuesta entre jóvenes enamorados, mencionada por McAllister, 2005, se les preguntó a un grupo de ellos cuál era su visión de la infidelidad y la respuesta fue que tanto citas, como besos y desde luego relaciones sexuales con otros, eran conductas claramente infieles.
Al igual que entre las personas casadas, entre parejas de enamorados, la traición da lugar corrientemente al fin de la relación. Agreguemos que la estabilidad de una relación entre enamorados, se ha encontrado que depende de varios factores, como ser la satisfacción obtenida con el vínculo, la calidad de la alternativa que se ha escogido y el grado de compromiso desarrollado.
INFIDELIDAD Y ALDEA GLOBAL
En la vida moderna el Internet como sabemos ha invadido extensamente casi todo tipo de actividades. El problema que venimos tratando puede valerse de este moderno instrumento de comunicación e información que cada vez se masifica más.
La dignidad de una mujer resulta severamente dañada si descubre la afición del esposo a la pornografía accesible en Internet. Aunque el marido alegue que esa conducta no puede ser interpretada como una traición, la vida sexual de la pareja casi siempre termina por lesionarse. La esposa interpreta que la excitación erótica de su marido en relación con las imágenes de otras mujeres es una forma de traición. Además a través de Internet el usuario puede establecer ligazones personales mediante el chat y si bien podría aceptar que es aficionado a la pornografía, oculta aquella comunicación porque sabe que allí sí no tendría defensa y la crisis sería inevitable.
En la última, y tercera parte, de esta serie, examinaremos las teorías que intentan explicar este grave fenómeno social. Es decir si el engaño puede ser considerado una enfermedad y las preguntas y preocupaciones mas frecuentes que interesa, a la pareja que vive este problema, conocer y dilucidar. |