ORIENTACIÓN SEXUAL : CONCEPTO
El concepto de OS tiene repercusiones en diversos ámbitos de la conducta humana y en el quehacer de varias disciplinas, entre otras la medicina y el derecho, tanto en la teoría como en la práctica.
En el área de la medicina es una idea que exige ser definida para fines clínicos, epidemiológicos, programas de salud y de investigación. En el campo del derecho, por necesidad de normatividad legal y para fundamentar sin equívocos la doctrina de los pretendidos nuevos derechos sexuales.
Una revisión de la literatura y la consulta directa a reconocidos investigadores de la sexualidad humana deja claro que a la fecha no existe acuerdo en el mundo académico sobre el concepto de OS y tampoco sobre los instrumentos que permitan evaluar dicho fenómeno en la investigación de grupos poblacionales.
Eso explica la vigencia aún hoy de la escala de Kinsey que viene del año 1948 y que sigue siendo un hito central en la apreciación de la OS, la cual, como sabemos, sostiene la existencia de un continuo que iría desde lo exclusivamente homosexual a lo exclusivamente heterosexual.
Un buen indicador de las contradicciones acerca del tema que nos ocupa lo podemos encontrar al interior de textos que guardarían coincidencia en conceptos básicos. Nos referimos específicamente al “Comprehensive Textbook of Psychiatry”, 2000, en el cual uno de los colaboradores, en la página 1581, define la OS en base a un elemento subjetivo, el “impulso sexual”; pero en la página 1609, otro colaborador, presenta una visión diferente, aludiendo a conceptos subjetivos y conductuales: “tendencia a la respuesta erótica... con tres componentes: deseo, conducta e identidad, que pueden o no ser congruentes dentro de un mismo individuo”.
BASES BIOLOGICAS
Los Archives of Sexual Behavior, de Febrero de 2008, han dedicado un número especial a la investigación biológica sobre la conducta sexual dimórfica y la orientación sexual.
De los veinte artículos de los que consta la revisión hemos escogido dos por el repaso que hacen de la investigación biológica y tratan sobre la “asimetría fluctuante”, un tipo de “inestabilidad del desarrollo” y la orientación sexual.
Asimetría Fluctuante y Orientación Sexual en Varones y Mujeres
El primero, de Miller, Hoffmann y Mustanski, menciona que la investigación
sobre las bases biológicas de la orientación sexual ha identificado factores genéticos e inmunológicos, aunque las teorías basadas en la indagación neuroendocrinológica son las que tienen mayor influencia.
La teoría neurohormonal entiende la orientación sexual como un continuo sustentado principalmente en el nivel de andrógenos prenatales, estando el varón heterosexual en el extremo más alto y la mujer heterosexual en el más bajo, mientras que los varones y las mujeres homosexuales se ubicarían en un nivel intermedio.
Se ha vinculado los niveles de testosterona prenatal con la diferenciación de estructuras anatómicas y fisiológicas de cada sexo, sus conductas típicas y algunas veces con la orientación sexual. En base a manipular los niveles de testosterona prenatal en animales directa o indirectamente, a través del estrés, alterando el medio ambiente social de los animales o estudiando las anormalidades hormonales prenatales en seres humanos.
La teoría neurohormonal ha sido no obstante cuestionada por la investigación sobre la lateralidad manual en seres humanos y los potenciales auditivos evocados en hombres. Por eso es que se ha tenido que proponer explicaciones más acabadas de la influencia hormonal y otras alternativas de entendimiento de las bases biológicas de la orientación sexual.
Una de las más interesantes es la de la “inestabilidad del desarrollo” que podría explicar mejor las tasas elevadas de zurdos y ambidextros encontradas en homosexuales y lesbianas. Pero, al mismo tiempo, la teoría neurohormonal podría predecir tasas más altas de zurdos y ambidextros sólo en lesbianas porque esta característica es un rasgo de dimorfismo sexual que aparece más frecuentemente entre varones.
La inestabilidad del desarrollo es un reflejo de la incapacidad del organismo para neutralizar injurias prenatales, tales como enfermedades de la madre, exposición a teratógenos, estrés y/o factores genéticos, que dan como resultado un menos que ideal fenotipo. Entonces siendo la homosexualidad una “desviación” de la atracción sexual típica de la especie, se ha pensado que podría por eso ser entendida dentro del concepto de inestabilidad del desarrollo.
La orientación sexual también ha sido investigada a través de la tasa de la longitud entre los dedos, como otro marcador utilizado tanto por la teoría neurohormonal como por la de la inestabilidad del desarrollo. El cociente entre la longitud del segundo y cuarto dedos de la mano y su relación con la orientación sexual ha mostrado un patrón consistente con la teoría hormonal.
Otra medida de la inestabilidad del desarrollo sería la “asimetría fluctuante”, habiendo los investigadores usado varias mediciones de esta para estudiar su relación con la orientación sexual.
Orientación Sexual y Asimetría Fluctuante en Varones y Mujeres
El segundo artículo, de Hall y Schaeff, comienza con una afirmación que resulta lo más lo más importante y que coincide con lo señalado por nosotros en el párrafo introductorio: los esfuerzos para comprender la orientación sexual son afectados por la variabilidad como es expresada, y los factores identificados por tener un rol en la misma parecen útiles solamente en un sector de los individuos que muestran orientación no heterosexual.
Continúan señalando que pese a que todos los investigadores han identificado un número de factores que pueden jugar algún rol en la etiología biológica de la homosexualidad, dos cuentan con una mayor aceptación: los genéticos y la exposición a hormonas prenatales atípicas del sexo.
Los resultados de los estudios en mellizos y familias indican que hay un componente genético para la orientación sexual en ambos sexos, sin embargo ha habido muy poco éxito en relacionar los cambios en la orientación sexual con marcadores genéticos específicos.
El rol de las hormonas prenatales tampoco es muy claro, aunque existe evidencia indirecta para relacionarlas con la orientación sexual dada la mayor incidencia en homosexuales de expresiones sexuales atípicas respecto a los rasgos del dimorfismo sexual que incluyen varias estructuras cerebrales, las relaciones entre cintura-cadera y segundo-cuarto dedo de la mano. También la incidencia incrementada de orientación sexual no heterosexual entre mujeres con hiperplasia adrenal congénita da apoyo a la hipótesis hormonal prenatal e igualmente similar tendencia observada entre hijas de mujeres tratadas con dietilestilbestrol.
Aunque estos hallazgos sugieren que las hormonas sexuales están relacionadas de alguna manera a la orientación sexual, los cambios sexuales atípicos observados en rasgos del dimorfismo sexual son más estadísticos que definitorios de categorías. Del mismo modo la diferencia relativa en la frecuencia de homosexualidad es sólo ligeramente más alta entre mujeres con hiperplasia adrenal congénita comparada con mujeres sanas.
Recientemente un grupo de estudios viene apoyando el rol de la inestabilidad en el desarrollo, que frecuentemente es medida indirectamente usando la asimetría fluctuante. Mayores niveles de asimetría fluctuante se han relacionado a la exposición de varios tipos de estrés en un amplio rango de organismos, que incluye plantas, peces y animales. Entre los seres humanos, el estrés específico se refiere a obesidad materna, consumo de nicotina y alcohol por las madres, severa malnutrición durante el desarrollo prenatal y efectos de la inmunidad materna como respuesta a la exposición a fetos masculinos.
RESUMEN
Al final ¿que podemos constatar? No es difícil. Seguimos damos vueltas sobre lo mismo, investigaciones que repiten los temas, entrampadas en las correlaciones y sin futuro para definir la orientación sexual.
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