Desde el punto de vista biológico se requiere la existencia de un sistema sexual, básicamente conformado por el sistema nervioso central que comanda el comportamiento y el aparato genital, diferentes los dos y a la vez complementarios en el hombre y la mujer.
La condición psicosocial permite que las relaciones sexuales no ocurran con cualquier persona, si no con aquella con la que se ha establecido una relación de confianza y familiaridad y para los católicos en el marco del sacramento del matrimonio. El requisito ético básico tiene que ver con la capacidad del ser humano para seleccionar la mejor conducta, que depende del propio desarrollo personal y el medio ambiente cultural.
PREPARACION
Para que ocurra una primera relación dentro de la perspectiva de la continuidad característica de la vida sexual, deben darse previamente algunos hechos. Uno de ellos es el desarrollo psicosexual, durante el cual se establece la identidad del sexo psicológico con el sexo biológico que se trae al nacer. Esta identidad constituye la base para el futuro comportamiento. El desarrollo físico y psicológico general dan también al individuo la capacidad para que pueda expresarse la sexualidad. Al mismo tiempo en un momento durante la pubertad o temprana adolescencia se definirá una orientación, que no es otra cosa que la atracción hacia el otro sexo, que es la norma para la generalidad de las personas.
Paralelamente irá viviéndose una especie de adiestramiento social que facilita que dos individuos, hombre y mujer, bastante diferentes, puedan interactuar psicológicamente con fluidez.
La expresión de la sexualidad entonces dependerá de un desarrollo físico, uno sexual otro moral y de la madurez de la personalidad. La capacidad somática sobre todo de los órganos sexuales, permitirá la erección en el varón y la lubricación de los genitales durante la excitación en la mujer. La madurez de la personalidad permite que una decisión de esta naturaleza ocurra en el momento que encaje bien en los planes de vida y no afecte la integridad psicológica y social de la pareja.
El aprendizaje sexual es un requisito previo pero debe entenderse en su carácter natural.. Lo primero que ocurre en la temprana infancia es el conocimiento del propio cuerpo, de los órganos sexuales y de su sensibilidad particular. Posteriormente se conocerá el cuerpo y la conducta de un miembro del otro sexo. Estas experiencias dan la base para el desenvolvimiento de la relación entre el hombre y la mujer. El conocimiento del cuerpo de uno y del otro, y la familiaridad del trato entre los sexos, permiten el establecimiento de la intimidad. Sin ésta no hay posibilidad de relación plena. Debe entonces lograrse esa capacidad para compartir y expresar las emociones; la posibilidad de conducirse frente al otro con libertad sin atender demasiado a las críticas. Una condición para que esto ocurra es naturalmente la confianza y seguridad en sí mismo y la disposición a confiar en el otro.
EL CLIMA SEXUAL
Las condiciones anteriormente descritas son la base para la aparición en su momento del interés erótico. Este consiste en la disposición para la asociación íntima de los sexos. La puesta en marcha del deseo tiene relación en sus comienzos con la aparición de los caracteres sexuales secundarios y la sensibilidad incrementada de los tejidos, ambos dependientes del incremento de las hormonas sexuales circulantes.
La educación recibida y la capacidad para elegir adecuadamente están presentes cuando el acercamiento de los jóvenes da lugar a un contacto físico.
El respeto por el cuerpo, que el de la persona, y la consideración por el pudor hacen que ésta aproximación física sea autocontrolada y se desenvuelva con naturalidad.
Las relaciones sexuales, pareciera según las encuestas que se hicieran con mayor frecuencia cada vez a más temprana edad. Las diferencias tradicionales nos hablan de un comienzo de vida sexual en los varones en condiciones más genitales y reflejas. Lo contrario ocurriría con las mujeres en que la vinculación afectiva y personal sería el requisito para el comienzo de su vida sexual.
EL DESARROLLO DE LA INTIMIDAD
La intimidad física entre los jóvenes puede dar lugar a las caricias cada vez más íntimas a nivel de las zonas erógenas. Cuando ésto ocurre hay una gran posibilidad que se llegue a la relación genital.
Si las relaciones sexuales ocurren entre jóvenes no preparados por su temprana edad y falta de madurez, la pareja actuará con torpeza, la experiencia será desconcertante y ambos se sentirán confundidos. Si los jóvenes están preparados, se quieren y las relaciones ocurren de acuerdo con sus propias convicciones, primará la novedad y la satisfacción por la entrega. El orgasmo por lo general no ocurre en la primera relación sexual que experimenta una mujer; la experiencia tampoco es especialmente satisfactoria para el hombre. Para ambos el participar en esa unión física y psíquica tan cercana será lo más importante.
Si la pareja se quiere pero la relación fue producto de un impulso que no controlaron, pueden sentir que hicieron algo malo y a destiempo, experimentando ambos disconfort emocional. La mujer puede desarrollar un resentimiento frente a su pareja por haber sido presionada. Si las condiciones de las relaciones sexuales están cargadas de ansiedad puede ocurrir eyaculación precoz en el hombre y el placer de la mujer es perturbado dando lugar a que se crea frígida. Si la primera vez se da dentro del matrimonio, las condiciones serán las mejores. Hay de por medio una relación afectiva sólida, confianza en que se proyecta una vida juntos y es el punto de partida para formar una familia. Aquí tiene su lugar más elevado la espiritualidad presente particularmente en la relación estable de una pareja.
Ha continuación trascribimos a modo de ejemplo algunas de las consultas más frecuentes que hacen llegar los jóvenes:
1. Tengo 20 años de edad y desde hace un año llevo una relación afectiva con un chico. Escucho hablar a algunas de mis amigas de que han tenido relaciones sexuales. Yo no puedo decir lo mismo. ¿Soy una persona normal ? Jackeline.
R.: En la sociedad moderna las personas aspiramos a tener la mayor libertad y decidir nuestras cosas personalmente. Muchas veces sin embargo se confunde esta aspiración con la falta de control de los impulsos, entre ellos los sexuales. Es bueno saber que no es obligatorio tener relaciones sexuales, debiendo tenerse en cuenta sus repercusiones afectivas y la posibilidad de traer un ser al mundo sin poderle ofrecer las condiciones necesarias para su desarrollo. No se preocupe que su actuación es perfectamente normal.
2. A los 28 años y luego de cinco años de noviazgo voy a casarme. Me mantengo virgen y siempre he querido tener relaciones sólo cuando llegue al matrimonio. Mi pareja piensa lo mismo. Sin embargo a los 17 años tuve cierta intimidad física con un joven aunque creo que no fueron relaciones completas. Estoy un poco confundida. Carolina.
R.: Me parece que tiene Ud.Carolina una idea clara de cómo debe ser las relaciones entre Ud. y su pareja. Las relaciones físicas que tuvo a los 17 fueron circunstanciales e incompletas, producto tal vez de su inmadurez y su juventud. No tienen porqué afectarla en su futura vida matrimonial que comienza sólidamente.
3. Soy un joven de 25 años que no he querido tener relaciones sexuales por varios motivos. El temor al SIDA, mi desagrado por las relaciones sexuales con prostitutas y el respeto por las enamoradas que he tenido. Ahora que pienso casarme el próximo año tengo ciertas dudas si por mi inexperiencia podré actuar normalmente. Javier.
R.: El actuar sexualmente forma parte de la capacidad psicofísica innata del ser humano. No se requiere seguir un curso para aprender a tener relaciones sexuales, siendo más bien fundamental que la pareja se ame realmente. En el momento concreto de tener las relaciones íntimas los cuerpos del hombre y la mujer se adaptan automáticamente y siempre habrá para todos una primera vez. Al repetirse la experiencia se afina la adaptación de los dos organismos. No tiene por qué preocuparse.
4. Desde hace varios años tengo relaciones sexuales con mi enamorada. Como no trabajo no he podido casarme e incluso una vez pasamos un susto al creer que ella estaba embarazada. Los dos sabemos que estamos en riesgo pues no estamos en condiciones de formar una familia. ¿Qué podríamos hacer ? Luis y Claudia.
R.: Las relaciones si la pareja se quiere refuerzan su vínculo y el compromiso de los dos. Sin embargo ustedes se dan cuenta de su responsabilidad y el riesgo potencial de ser padres a destiempo. Si se quieren creo que están en capacidad para hacer un esfuerzo y evitar la zozobra en que viven. Procuren hacer más vida junto con otros jóvenes de su edad, practiquen deportes y procuren no estar juntos en situaciones que Uds. saben pueden dar lugar a lo que quieren evitar. |