Desórdenes Sexuales
En el campo de la sexualidad siguen los misterios de siempre, de siglos diríamos, y los gr andes problemas sin resolver. Por ejemplo, en el área de la normalidad, podemos mencionar el proceso que define la identidad sexual y el rol del orgasmo en la mujer, por mencionar solo dos de los muchos. En la patología médica siguen sin aclararse temas tan urgentes como el tratamiento de la dispareunia ( dolor durante el coito ) o el tratamiento de las parafilias (desviaciones sexuales).
En el marco social y cultural se discute los beneficios de la educación diferenciada (niños separados por sexo) o el fundamento de los cada vez más confusos conceptos del “género” y la “diversidad sexual”.
Es en medio de esta crítica situación de falta de respuesta a los gr andes temas señalados en el párrafo anterior que los investigadores se dedican, talvez para no perder los fondos asignados, a estudiar detalles muchas veces intrascendentes.
 
  Pareciera que están d ando tiempo a que aparezcan los conceptos e instrumentos que permitan entender los gr andes vacíos en el conocimiento.  
 
En el caso del estudio de Lori A. Brotto y Morag A. Yule, Archives of Sexual Behavior, Set 2010, sobre ciertas características de la fisiología de mujeres asexuales, situado entre un trabajo fútil o de repercusiones importantes para el futuro.
 
¿ DE QUÉ SE TRATA?
Sus conclusiones no serán tan importantes en términos prácticos pero la aproximación al estado actual del fenómeno de la asexualidad puede ser útil a los lectores de nuestra página. A continuación, un resumen de lo que se conoce a la fecha sobre la asexualidad, de acuerdo con las autoras citadas.
En una primera nota mencionamos las definiciones ofrecidas examinaremos la asexualidad como una forma de disfunción sexual y haremos notar la necesidad de una actitud de prudencia frente a este tema tan poco conocido.
Una definición muy amplia de la asexualidad considera esta condición, simplemente, como la “ausencia de atracción sexual”.
 
  Sin embargo, también se han propuesto otras definiciones, las cuales tipifican la asexualidad como la “ausencia de conducta sexual” o la “ausencia de orientación sexual” o la “falta de deseo y excitación sexuales”.  
 
ASEXUALIDAD: ¿ es un trastorno psicosexual?
Algunos estudiosos del problema consideran la “asexualidad” como una forma de la disfunción conocida en la clasificación psiquiátrica como “Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo”. Este es un cuadro que consiste básicamente en una perturbación en la que el deseo sexual está disminuido, siendo un trastorno bastante frecuente entre mujeres.
 
  Otros la consideran más bien no como un desorden sino como el extremo inferior, más bajo, de la curva del continuo en que se expresa el deseo sexual en el ser humano.  
 
Esta interpretación de la asexualidad resulta muy importante a la luz del valor que tienen en este momento los tratamientos farmacológicos de los desórdenes sexuales, incluidos por supuesto los problemas del deseo, asunto que veremos de inmediato.
 
MEJOR SEAMOS PRUDENTES
El interés de esta manera de entender la asexualidad tiene que ver con el significado y posible afección de la pareja de la persona asexual. Pudiera ocurrir que el clínico a quien se consulta, presionado por la situación de falta de deseo, puede prematuramente decidirse a comenzar un tratamiento con psicofármacos u hormonas cu ando atiende una persona con una prolongada falta de interés sexual.
 
  Cosa diferente sería si la asexualidad fuera concebida sólo como el extremo de la curva normal del deseo, cambi ando la conducta terapéutica del médico. Este dudaría si puede considerar o no adecuado comenzar un tratamiento farmacológico.  
 
Tengamos en cuenta además, reforz ando la idea, que las personas asexuales por lo común, pero no en todos los casos, no experimentan un estrés marcado ni desean cambiar su condición. Agrego sobre este punto que no es la experiencia que he tenido con pacientes asexuales varones.
Esto diferenciaría a las mujeres asexuales de aquel grupo de mujeres con falta crónica del deseo, es decir, portadoras de un Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo, que podrían confundirse con las asexuales.
 
  Se parecerían a las pacientes asexuales en que pueden estar satisfechas con no tener más sexo, sin embargo las asexuales refieren que nunca han tenido deseo o atracción sexual mientras que las primeras, que sufren el Deseo Sexual Hipoactivo, tuvieron deseo al principio pero después lo perdieron. Y de pronto ya no lo añoran o quieren normalizar la situación sólo pens ando en sus parejas.  
 
De todas maneras es evidente que la separación precisa entre la disminución crónica del deseo (Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo) y la asexualidad, como la hemos definido, no está nada clara y es por eso que esta “zona gris” del deseo merece ser mejor estudiada.

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Rene Flores

El Dr. Rene Flores es Médico Cirujano, especialista en Psiquiatría y ostenta el Grado Académico de Doctor en Medicina. Sus campos de interés abarcan la sexualidad, el matrimonio, la familia y la salud mental.

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